la música y los recuerdos

3 febrero 2010 at 3:31 pm Deja un comentario

A veces una melodía, una voz, un acorde, nos transporta a otro tiempo que revive recuerdos agradables. Pero en ocasiones la música se convierte en una terrible tortura, cuando se repite una y otra vez dentro de la cabeza, son las llamadas melodías pegajosas.

Prácticamente, todas las personas han soportado con cierto estoicismo la repetición de una melodía dentro de la cabeza, inclusive se llega a tararear al parecer involuntariamente, hasta que horas después se va de nuestra mente y vuelve la armonía cerebral.

Con la música a otra parte

Ese fenómeno recurrente e inexplicable ha merecido la atención de psicólogos, neurofisiólogos, educadores, compositores de música comercial y, por supuesto, publicistas, todos con diferentes intereses, pero con un mismo objetivo: descubrir los mecanismos por los cuales el cerebro se convierte temporalmente en la caja de resonancia de una melodía pegajosa.

Probablemente ya se encontró una respuesta parcial a este enigma. Investigadores del Departamento de Psicología y Ciencia del Cerebro, de Dartmouth, Estados Unidos, encontraron un área cerebral que sigue activa una vez que se ha escuchado una melodía pegajosa.

Los investigadores expusieron a varios voluntarios a diferentes melodías mientras registraban su actividad cerebral. Durante el experimento, en el que incluyeron una obra clásica de los Rolling Stones (Satisfaction) y los compases de identificación de La Pantera Rosa, de Henry Mancini, en otras, se monitorearon las diferentes áreas cerebrales para buscar respuestas diferentes a los estímulos auditivos.

Se encontró que cuando los voluntarios señalaban que traían la tonada en la cabeza, también seguía activa un área en la corteza auditiva, incluso los voluntarios aseguraban que podían seguir escuchando las melodías en su cabeza.

Esas personas no podían evitar que las canciones continuaran en su mente, cuando eso sucedía, la corteza auditiva permanecía activa aun cuando la música hubiera dejado de sonar, refirió David Kraemer, quien encabezó la investigación.

Este hallazgo parece confirmar lo que la sabiduría popular ya conocía, que cierto tipo de música se “pega” al cerebro o, más ilustrativamente, se tiene un gusano del oído (earworm), como llaman a este fenómeno en habla inglesa. Efectivamente, parece un gusano que taladra el oído v avanza de tal manera que no se puede más que repetir en la mente una y otra vez la pieza musical.

Por esta razón, también se le ha llamado “comezón del cerebro”, ya que sólo se calma un poco la sensación desagradable si se repite la melodía, como cuando se tiene un piquete de mosco. A la vez que se siente alivio, aumenta el malestar o la falta de sintonía con los estímulos externos, pues llega a interrumpir las actividades cotidianas.

¿De qué están hechos los recuerdos?

Al margen de la sensación desagradable de las melodías pegajosas, gracias a este fenómeno se puede empezar a comprender cómo se forman los elementos que actúan en la memoria de los seres humanos, señalan los investigadores. Se considera que trabajos posteriores podrán definir los caminos que siguen una vivencia, un poema o una canción para fijarse en nuestra mente.

Estos trabajos, unidos a otros realizados también en Darmouth, parecen confirmar que diferentes partes del cerebro se activan cuando se escucha una melodía pegajosa. El profesor Peter Janata, de la Universidad de Darmouth, efectuó una investigación semejante a la anterior, pero con voluntarios que escucharon una serie de notas musicales (no una pieza).

“Una parte del cerebro –afirmó el investigador– respondía con una melodía en Sol mayor o Fa menor y otra parte del circuito sólo respondía cuando, por ejemplo, la melodía era en Fa mayor”

Nuevas investigaciones podrán corroborar esos hallazgos. Inclusive podrán determinar en qué ritmo y en qué tono las notas musicales pueden convertirse en melodías pegajosas, lo cual será “música para los oídos” de los publicistas, quienes requieren la repetición de sus lemas y productos

Entre tanto, investigadores de la Universidad de Hong Kong encontraron que los niños que reciben clases de música tienen mejor memoria verbal que quienes no reciben este entrenamiento auditivo.

El experimento se realizó con 90 niños de entre 6 y 15 años, en los cuales las lecciones musicales estimularon el hemisferio izquierdo del cerebro, que es el que controla el aprendizaje verbal. Por esta razón, la doctora Agnes Chan, integrante del equipo de investigadores, señaló la superioridad de los niños que reciben clases de música, pues “los estudiantes que desarrollan una mejor memoria verbal tendrán más facilidad para aprender en la escuela”.

Sin embargo, se requieren más investigaciones y experimentos para confirmar que los recuerdos están hechos de música, además de olores, y que la memoria se refuerza con esos estímulos auditivos.

http://www.sciencedaily.com/releases/2006/09/060920093024.htm

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