Primera evidencia de que la formación musical afecta el Desarrollo Cerebral en los niños pequeños

4 febrero 2010 at 9:14 am Deja un comentario

Traducido por Adriana Marcela Molano Pacheco –voluntaria de GIPEM-

ScienceDaily (Sep. 20, 2006) — Los investigadores han encontrado la primera evidencia de que los niños pequeños que toman clases de música muestran un desarrollo cerebral diferente y mejoran su memoria en el transcurso de un año, comparados con niños sin formación musical.

La mente de Andrea Unrau, estudiante de la Universidad McMaster, es leída  por medio de una red de  sensores que monitorea la actividad cerebral mientras se escucha música en el laboratorio (Fotografía tomada por Jason Jones)
Los hallazgos, publicados hoy (20 de septiembre de 2006) en la edición en línea del Journal Brain [1], muestran que los cerebros de los niños que asisten a clases extraescolares de música no solamente responden a la música de forma diferente que los niños que no lo hacen; la formación musical también mejora su memoria. Después de un año, los niños con estudios musicales tuvieron un mejor desempeño en un test de memoria que se correlaciona con habilidades intelectuales generales como el alfabetismo, la memoria verbal, el procesamiento viso-espacial, las matemáticas y el CI.
Los investigadores, quienes llevan a cabo sus estudios en Canadá, llegaron a estas conclusiones después de medir los cambios en las respuestas cerebrales a los sonidos en niños con edades entre los cuatro y seis años. Durante un período de un año, se hicieron cuatro mediciones en dos grupos de niños – aquellos que tomaban clases de música con el método Suzuki y aquellos que no recibían clases de este tipo fuera de la escuela – y encontraron cambios en el desarrollo durante períodos de tan solo cuatro meses. Mientras que estudios previos han mostrado que los niños mayores que recibieron clases de música tuvieron mayores progresos en sus puntajes de CI que los niños que asistieron a clases de teatro, éste es el primer estudio que identifica estos efectos en mediciones cerebrales en niños pequeños.
El Dr. Laurel Trainor, profesor de Psicología, Neurociencia y Comportamiento de la Universidad de McMaster y director del Instituto McMaster para la Música y La Mente, dijo: “Éste es el primer estudio que muestra que las respuestas cerebrales en niños pequeños, con y sin formación musical, cambian de forma diferente en el trascurso de un año. Es posible que estos cambios estén relacionados con el beneficio cognitivo que se observa con la formación musical”. El profesor Trainor dirigió el estudio junto con el Dr. Takako Fujioka, científico del Instituto de Investigaciones Baycrest’s Rotman.
El equipo de investigadores diseñó el estudio con el fin de investigar: (1) cómo maduraron las respuestas auditivas en los niños durante un período de un año, (2) si las respuestas a sonidos significativos, como los musicales, maduraron de forma diferente que las respuestas a ruidos y (3) cómo afectó la formación musical el desarrollo cerebral normal en niños pequeños.
Al comienzo del estudio, seis de los niños (cinco niños, una niña) acababan de comenzar sus estudios en la Escuela de Música Suzuki; los otros seis niños (cuatro niños, dos niñas) no recibieron clases particulares.
Los investigadores escogieron niños que estaban estudiando música con el método Suzuki por varias razones: esto aseguraba que los alumnos recibían la misma formación, los niños no fueron seleccionados para recibir entrenamiento musical de acuerdo a su talento musical inicial y todos tenían apoyo similar por parte de sus familias. Además, como no habían recibido formación previa en lectura de música, el método Suzuki proporcionó a los investigadores un buen modelo de cómo la formación en actividades auditivas, sensoriales y motoras induce cambios en la corteza cerebral. La actividad cerebral fue medida por medio de la Magnetoencefalografía (MEG) mientras los niños escuchaban dos tipos de sonidos: el sonido de un violín y ruido blanco. La MEG es una tecnología de escaneo cerebral no invasiva que mide los campos magnéticos fuera de la cabeza asociados con los campos eléctricos generados cuando grupos de neuronas (células nerviosas) se activan de forma sincronizada. Cuando se escucha un sonido, el cerebro procesa la información proveniente de los oídos en una serie de etapas. La MEG proporciona información milisegundo a milisegundo que rastrea estas etapas de procesamiento; las etapas aparecen como desviaciones (o picos) positivas o negativas, llamadas componentes, en la onda MEG. Los primeros picos tienden a reflejar el procesamiento sensorial y los últimos picos, el procesamiento perceptual o cognitivo.
Los investigadores grabaron las mediciones cuatro veces durante el año. En la primera y cuarta sesiones, los niños también completaron un test musical (en el que se les pidió distinguir entre armonías, ritmos y melodías similares y diferentes) y una prueba de retención de dígitos (en la que tuvieron que escuchar una serie de números, recordarlos y repetírselos al investigador).
El análisis de las respuestas MEG mostró en todos los niños mayor respuesta a los sonidos del violín que al ruido blanco, lo que indica que se invirtieron más recursos corticales en el procesamiento de los sonidos significativos. Adicionalmente, el tiempo que el cerebro se demoró en responder a los sonidos (la latencia de ciertos componentes de la MEG) disminuyó en el transcurso del año. Esto quiere decir que a medida que los niños maduraban, la conducción eléctrica entre neuronas en el cerebro fue más rápida.
Aún más interesante fue que los niños Suzuki mostraron durante el año un mayor cambio en su respuesta a los sonidos del violín en un componente MEG (N250m) relacionado con la atención y la diferenciación del sonido que los niños que no tomaban clases de música.
El profesor Trainor dijo: “que los niños que estudiaron música por un año mejoraran en las habilidades de escucha musical más que aquellos que no lo hicieron tal vez no es muy sorprendente. Por otra parte, es muy interesante que los niños que tomaban clases de música mejoraran más en un año en las habilidades de memoria generales que se correlacionan con destrezas como el alfabetismo, memoria verbal, procesamiento viso-espacial, matemáticas y CI, que los niños que no las tomaban. El hallazgo de una maduración muy rápida del componente N250m a los sonidos del violín en niños que asisten a clases de música encaja con su mayor mejoría en el test de memoria. Esto sugiere que la formación musical tiene un efecto en la forma como el cerebro es conectado por el funcionamiento cognitivo general relacionado con la memoria y la atención”.
El Dr. Fujioka agregó: “los trabajos anteriores han mostrado que recibir formación musical está asociado con el aumento en el CI de los niños en edad escolar. Nuestro trabajo explora la forma como la formación musical afecta la manera en la que el cerebro se desarrolla. Es claro que la música es buena para el desarrollo cognitivo de los niños y que ésta debería ser parte de los currículos de preescolar y primaria”.
La próxima fase del estudio será indagar sobre los beneficios de la formación musical en adultos mayores.

http://www.sciencedaily.com/releases/2006/09/060920093024.htm

Entry filed under: Educación, Investigación. Tags: , , , , , , , , , .

la música y los recuerdos LluviaCoral

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed



A %d blogueros les gusta esto: