Sobornan a maestros. Teatro escolar pirata

20 julio 2012 at 11:38 am Deja un comentario

Compañías teatrales poco profesionales han hecho un gran negocio al montar obras infantiles de baja calidad y pobre producción, recomendadas por profesores a quienes se paga una comisión de la taquilla. Esto origina daños al programa de teatro escolar.

  • 2012-07-14 | Milenio semanal
Imagen: Especial

El programa de Teatro Escolar que creó Salvador Novo cumple más de 70 años y llega a esa edad con una versión pirata que prácticamente lo acompaña desde que nació. Cien pesos o más es el costo de un boleto para presenciar una función de este tipo de teatro, cuando en el original, el que producen el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), no supera los cinco pesos.

Es un teatro para niños y adolescentes hecho por compañías no profesionales, que carecen del visto bueno del INBA y de la SEP, pero cuyos espectadores prácticamente abarrotan los fines de semana de temporada escolar teatros como el Ferrocarrilero, con mil 800 butacas; el Hidalgo Ignacio Retes, con 790, o el Tepeyac Carmen Montejo, con 699, entre otros.

No es que estos recintos registren localidades agotadas por la calidad del espectáculo, sino que obedece a otra razón de “peso”: cada boleto significa un punto extra en determinada materia, y acudir a cierta obra es recomendación expresa del propio profesor, ya sea de nivel primaria, secundaria o bachillerato.

Para Mónica Juárez, subdirectora del programa de Teatro Escolar del INBA, se han impuesto altos estándares de calidad en el teatro para niños y jóvenes; sin embargo, “el teatro pirata hace su negocio al dar comisión a los maestros para que obliguen a sus alumnos a pagar por ver obras de pésima calidad”.

“Lo más preocupante es el asunto de la corrupción. Hay compañías que llevan tantos años como el mismo Programa de Teatro Escolar; una de ellas se hace llamar Mastache, y trabaja sobre todo en la zona de Iztapalapa; incluso llegó a rentar el teatro Hidalgo. Como en el currículo se incluye la actividad artística, le dicen al maestro: ‘Si traes 300 alumnos, un porcentaje es para ti’. Entonces, al profesor no le importa ni qué obra ni el nivel de su calidad”. No son los teatros los que producen los montajes, sino que sólo alquilan el recinto a las compañías que así lo solicitan.

Emmanuel Márquez, titular de la Compañía FIGURAT, que posee en comodato el Teatro Isabela Corona, sostiene que en el medio también opera un grupo que se hace llamar Los Amaro, y hay otro denominado Virgo Producciones, Compañía de Teatro Independiente. “En realidad no es una casa productora… Nosotros no podemos rentar el teatro; de ello se encarga el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Mi experiencia es que sí hay un contubernio con los maestros, porque lo presentado es de muy mala calidad y dan dinero al profesor. Generalmente se dirigen a secundarias ubicadas en zonas marginales. Son producciones ‘De todo gano’: salario bajo a los actores, inversión escasa, no pagan impuestos porque no se abre la taquilla como espectáculo público”.

Y agrega: “El programa de teatro escolar también padece sabotaje: existen algunas secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que aseguran sí asisten a las funciones, y no van porque no les conviene que los padres se den cuenta que existe el teatro escolar, cuyo boleto es de cinco pesos”.

Este tipo de montajes también se difunden por internet. En la dirección http://es-es.facebook.com/events/223460734386876/ aparecen lo que se supone será la obra y los requisitos para presenciarla, por ejemplo la obra Aulas en guerra, puesta en escena de Producciones Pelcastre que aborda un tema como el bullying. “El costo del boleto es de 120 pesos, con venta exclusiva en el Centro Educativo y Cultural Morelos, S.C.; es obligatorio para la materia de Orientación y se deberá asistir acompañado por padres o tutores”. La obra ha recibido fuertes críticas por parte de los especialistas (http://acptteatro.blogspot.mx/2011/10/aulas-en-guerra.html), pero se ha presentado en teatros como el Isabela Corona y el Tepeyac Carmen Montejo, que pertenecen al IMSS.

Juan Meliá, coordinador nacional de Teatro del INBA, afirma que el teatro escolar pirata no tiene el aval de la SEP ni del INBA. “El programa original se construye de una manera compleja: se seleccionan las compañías por convocatoria nacional y se eligen por un jurado integrado por miembros de la SEP e integrantes de la comunidad teatral. Hay un proceso de control de calidad importante, y son obras profesionales. El teatro escolar pirata carece de todo lo anterior y tiene otras características: tiene un costo mucho más alto, que supera los 100 pesos; se presenta los fines de semana y no se oferta en espacios que dependen del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes o del INBA”.

Los teatros Isabela Corona, el Hidalgo Ignacio Retes, el Tepeyac Carmen Montejo, manejados por el IMSS, son algunos de los recintos donde operan las propuestas de teatro escolar pirata, y aunque el IMSS realiza actividades de fomento a la actividad cultural de calidad en sus espacios —programas como Puro Teatro o El do le dijo al Re—, no tiene control sobre la programación que ofrecen sus teatros.

Eduardo Morales Aguirre, coordinador de Bienestar Social del IMSS, detalla que “en el uso de espacios donde un tercero contrata el teatro por un tiempo determinado y presenta su espectáculo, el IMSS no tiene injerencia ni la autoridad para intervenir en el contenido que allí se ofrece. Nos presentan requisitos legales, pero no está dentro de la política del instituto certificar el contenido de las obras. El IMSS no avala ni es autoridad competente para sancionar el contenido”.

NOVO Y EL TEATRO ESCOLAR

El Programa de Teatro Escolar es de los más exitosos del INBA, y lo fue así desde su creación. Su primera obra se presentó en el Palacio de Bellas Artes el siete de marzo de 1940, y fue Pinocho en el país de los cuentos de hadas, una adaptación de Bartolozzi, que tan sólo en un año registró una afluencia de entre 150 mil y 200 mil espectadores.

Siete años más tarde, Salvador Novo realizó una adaptación para teatro de El Quijote, cuyas funciones se daban en el coloso de mármol; fue una producción que contaba con música creada por Carlos Chávez y que en 22 funciones tuvo una asistencia de 55 mil niños de educación primaria.

“Es un programa que cumple 70 años, de enorme nobleza y con grandes dificultades”, comenta Rodolfo Obregón, director del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli. “Para muchos niños y adolescentes en este país, quizá es la única oportunidad que tienen de conocer el teatro. La intención de Salvador Novo era poner en contacto a los niños, generar nuevos públicos, relacionar educación y cultura. Todo mundo sabe que existe su versión pirata. Sé de gente que vive de eso, que compra obras… Siempre hay una especie de contubernio con los maestros que mandan a los alumnos, y los grupos pagan parte al profesor”.

De acuerdo con Emmanuel Márquez, fundador de la Compañía Figúrate y quien por más de 20 años ha realizado espectáculos para niños y adolescentes, el teatro pirata “son obras donde no se preocupan por la calidad del espectáculo; en aras de ganar más dinero, les pagan a los actores 100 o 200 pesos, y los resultados son de mala calidad… y una pésima obra se convierte en una vacuna para los niños contra el teatro. En espacios como el Ferrocarrilero y algunos del IMSS, como el Hidalgo o el Tepeyac, se ofrecen hasta cinco funciones los fines de semana”. En el Programa de Teatro Escolar original, un actor recibe por función alrededor de mil pesos.

El también director de montajes como Guillermo y el nagual, obra que forma parte del Programa de Teatro Escolar, señala que “el teatro pirata se fortalece porque el Programa de Teatro Escolar del INBA resulta insuficiente; es necesario robustecerlo, ya que cada vez tiene menos presupuesto y menos funciones”.

Escena de la obra <i>Pacambo</i>.
Escena de la obra Pacambo. Foto: Especial
PRESUPUESTO INSUFICIENTE

El Programa de Teatro Escolar del INBA es el único que atiende a los estudiantes de nivel básico y este año tiene un presupuesto que no supera los 15 millones de pesos. En un ciclo escolar puede llegar a 500 mil espectadores; sin embargo, existen periodos en los que sólo atiende a 200 mil, cuando, refiere Juárez, subdirectora del Programa de Teatro Escolar del INBA, se tiene una población, tan sólo en el Distrito Federal, de dos millones de estudiantes en nivel básico.

“No es suficiente. Trabajamos con entre 11 y 15 millones de pesos que provienen del presupuesto que se entrega a la Coordinación Nacional de Teatro, la cual a su vez recibe 35 millones. Necesitaríamos aumentar el presupuesto para abarcar toda la educación básica. Escogemos por la calidad de las obras, por sus artistas, y a veces es un teatro íntimo que sólo acepta 40 espectadores”. En tanto, en un teatro como el Ferrocarrilero el aforo asciende a mil 800 butacas.

El éxito registrado por el Programa de Teatro Escolar del INBA en el Distrito Federal provocó que hace 18 años se extendiera al interior de la República Mexicana, y se creara el Programa Nacional de Teatro Escolar que opera de manera distinta: ofrece 80 funciones por ciclo escolar, y cada obra es el resultado de una coproducción entre el INBA y los estados, de tal forma que las propuestas corren a cargo de las compañías elegidas por convocatoria y que pertenecen a la entidad en cuestión.

Hasta el momento, en los estados donde opera el programa no registra un problema como el de la piratería, asegura César Tapia, subcoordinador de Enlace con los Estados de la Coordinación Nacional de Teatro del INBA: “No dudo que exista por ahí algo, pero no tenemos noticia de algo así. Tenemos el aval de autoridades de educación y cultura en los estados donde opera el programa: Durango, Michoacán, Guanajuato, Sinaloa, Nuevo León y Yucatán, a los que estamos agregando Oaxaca y Sonora”.

Escena de <i>Guillermo y el nahual</i>
Escena de Guillermo y el nahual Foto: Especial
VACUNA CONTRA EL TEATRO

Una de las metas del Programa de Teatro Escolar es el acercamiento de los niños al arte de las tablas, y con ello la formación de nuevos públicos. ¿Presenciar teatro de mala calidad en la infancia tiene alguna repercusión en la formación de espectadores exigentes? La respuesta de algunos creadores de la escena mexicana es contundente: sí.

Lucio Espíndola, director de la Compañía Marionetas, dedicada a los títeres y cuya trayectoria de más de 30 años en la escena mexicana le permite emprender giras por Canadá y Estados Unidos con obras como Dibújame una vaca, El circo y Una luna entre dos casas, refiere: “El teatro de mala calidad que se ofrece a un niño puede provocar confusión y contribuir a la deformación de su gusto; lo aleja del teatro y lo induce a la reproducción de malas propuestas artísticas”. Agrega: “Tendría que ser una gran preocupación de los padres lo que los niños ven. El teatro tiene la facultad de que hace pensar y emociona al mismo tiempo; si resulta nociva para el criterio y la emoción una mala obra, entonces habría que tener cuidado de no incurrir en un error así”.

En la opinión de Aziz Gual —clown mexicano graduado en Ringling Bros. and Barnum & Bailey Clown College, y con estudios con Marcel Marceau y la École du Cirque Space Catastrophe, en Bruselas, Bélgica—, “un teatro de mala calidad definitivamente influye no para formar un espectador crítico sino para decepcionar el potencial de inteligencia de un individuo. Cuando se trata de obras escolares, es fundamental tener criterio sobre qué tipo de propuestas se hacen para que los niños construyan, a través de esa experiencia escénica, el deseo de regresar al teatro.

“Lo que se ofrece para los niños no debe ser un teatro sumamente didáctico ni intelectual; debe ser uno que recupere valores que son importantes para la infancia y que la hagan sentir su dignidad humana, que sí aborden problemas reales de la vida, sobre todo con esperanza”.

Para el director de origen francés y nacionalizado mexicano, Boris Schoemann, quien ha dirigido obras como Kiwi, “es muy importante el primer contacto que el niño o el adolescente tiene con el teatro porque determina si vamos a tener un futuro espectador. En el teatro, cuando ves una mala obra y decides que es muy aburrido, no vuelves, cosa que no ocurre con el cine”.

Añade: “Con el mal teatro vacunamos a la gente para no volver. Tenemos que ser muy cuidadosos con lo que ofertamos para niños y jóvenes, porque es un público muy exigente y por lo tanto se debe presentar lo más interesante, tanto a nivel de producción como de dramaturgia y de actores. Es un trabajo muy complicado que todos debemos hacer para la formación de públicos”.

El <i>clown </i>mexicano Aziz Gual
El clown mexicano Aziz Gual Foto: Mónica González
ASSITEJ. TEATRO PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) comparte con la ASSITEJ, International Association of Theatre for Children and Young People, la prioridad de que los niños accedan al arte de calidad. Esta organización, a través de su titular, la dramaturga y productora sudafricana Yvette Hardie, resaltó en el Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes la necesidad de que los infantes acudan al teatro: “Uno de los objetivos principales de ASSITEJ para los próximos años es asegurar que cada niño y joven tenga acceso al teatro. Pero no podemos hacerlo solos. Somos conscientes de la necesidad de trabajar con quienes tienen el poder de decidir que niños y jóvenes puedan participar de un encuentro teatral. Pedimos a los gobiernos, educadores, grandes y pequeñas empresas y personas de todos los rincones del planeta que respondan a este llamado. Pedimos a los miembros y centros de ASSITEJ que trabajen activamente para involucrarlos y conseguir su apoyo de manera práctica e innovadora”.

Hardie continuó: “El teatro es para todos, y, sin embargo, no llega a todos. A veces, no llega al adulto porque de niño no tuvo oportunidad de enamorarse del teatro. En otras ocasiones, no llega al niño porque los adultos que lo rodean no sienten ningún interés por el teatro. No llega al niño porque los adultos tienen otras prioridades o porque hay obstáculos para el acceso”.

Programa de Teatro Escolar: obras y espectadores

Las siguientes son algunas de las obras que se han presentado dentro del programa gubernamental de teatro para niños

PACAMAMBO

Autor: Wajdi Mouawad
Dirección: Hugo Arrevillaga
El escritor francófono de origen libanés explora las historias y los mitos de los pueblos marginales. El título de la obra se refiere a la leyenda que ha sido contada por la abuela María a su nieta. Se entretejen los temas del racismo y la aceptación de la muerte.
20 funciones, 595 espectadores, 112 docentes

MÚSICA PARA LOS OJOS

Autor y director: Sergio Bátiz
Compañía: Seña y Verbo, teatro de Sordos
Personajes y situaciones escondidos en la música arrojan como resultado este concierto creado para los niños. Un libro de dibujos funciona como partitura. Actores y director transitan libremente por el ritmo, los acentos, la cadencia y el espíritu de una música que, además de escucharse, puede verse.
32 funciones, cuatro mil 475 espectadores

GUILLERMO Y EL NAGUAL

Autor: Emilio Carballido
Dirección: Emmanuel Márquez
En un teatro negro los títeres presentan la historia de un nagual que llega a transformar la vida de un niño. Se recrean el campo y el comedor familiar. El nagual se presenta en diversas formas y tamaños y se pasea por el escenario acercando a los niños a un mundo fantástico.
15 funciones, cuatro mil 544 espectadores

KIWI

Autor: Daniel Danis
Dirección: Boris Schoemann
Tras ser abandonada por sus padres, la pequeña Kiwi reinicia su vida al lado de su nueva familia: un grupo de niños de la calle que han construido su propio hogar y sobreviven cada día. Es el campo de batalla en el que conviven la desigualdad y el abuso con la amistad y la solidaridad para salir adelante.
15 funciones, mil 271 espectadores

EL YEITOTOL

Autora: Verónica Maldonado
Dirección: Mauricio Pimentel
El montaje surgió en Michoacán como respuesta a la necesidad de hacer un teatro para los niños de las comunidades michoacanas, que les hablara de la esperanza y la unión mediante el juego teatral y las infinitas posibilidades de las convenciones escénicas.
30 funciones, 7,404 espectadores

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